El usuario evalua e interpreta los diseños

 Tan sencillo como reza el título. Cuando ofreces una interfaz gráfica a un usuario, éste se forja una opinión sobre su aspecto y hace una rápida interpretación del modo en el que funciona. El camino que se sigue para desarrollar el diseño de una aplicación informática es muy parecido al usado en sus proyectos por un arquitecto de antes del año 1900: Abordar el problema de la funcionalidad y, desde esta base, solventar posteriormente el asunto de la emotividad.

  Según esto, primero debes asegurarte de que el programa funciona como lo has concebido, que es fiable y que está libre de errores de programación. En el punto intermedio debes trabajar para que tu aplicación resulte fácil de usar, es decir, para que el usuario esté lo más acertado posible en su interpretación inicial del funcionamiento. Casi terminando, una vez resuelto este trecho, que muchas empresas de desarrollo no consiguen solventar, puedes centrarte en que el uso de la aplicación suponga una experiencia agradable para el usuario. Finalmente, la panacea del diseño, ¿serías capaz de conseguir que tu aplicación resulte significativa para cada persona?. Unas pistas: iGoogle, pestaña diseño en Twitter, temas de hotmail, avatares...

  Ahora te hago dos sugerencias. En primer lugar, prueba a trabajar en el sentido contrario, es decir, comienza desde el enfoque de la experiencia para finalizar trabajando sobre la funcionalidad de tu aplicación. ¡Ya no nos encontramos en el siglo dieciocho!. En segundo lugar, dale una lecturita a algún escrito sobre el arquitecto Frank Lloyd Wright. Él afirmaba que la forma y la función debían ser una unidad, y que es así como se puede observar en la naturaleza.
 
 Sea como fuere, y en lo referente al diseño y la funcionalidad, es de extrema utilidad para abordar el inicio de una nueva aplicación, o para trabajar sobre la reestructuración de una aplicación más antigua, tener un criterio establecido sobre el mejor enfoque general y ser capaz de usar distintos y variados enfoques puntuales.